Gato persa
El gato persa es una de las 70 razas de gato reconocidas por el TICA, una raza de pelo largo y cara chata cuyo carácter tranquilo y suelto es el motivo principal por el que la piden las familias con niños.

Los ejemplares adultos pesan entre 3,5 y 7 kg, y en el mercado actual se consiguen desde unos 150 USD en criadores pequeños hasta 400 USD o más en líneas de exposición.
Para situarlo entre las demás Razas de gato, basta comparar temperamento y exigencia de cuidado: frente al Gato siames, que es ruidoso y demandante de atención, el persa es reservado y tolera la soledad, y frente a un Gato egipcio y esfinge, de piel desnuda y metabolismo activo, el persa necesita cepillado diario para que su manto no se apolille. Un Gato bebe: alimentacion de la raza debe empezar con un alimento enlatado o en seco de alta proteína, de 3 a 4 tomas al día hasta los 6 meses de edad.
Carácter y temperamento del gato persa
El gato persa es un gato tranquilo, poco juguetón y muy apegado a la calma de la casa, un perfil que encaja con quien busca un compañero sereno. Es una de las razas menos propensas a escapar, y pasa gran parte del día durmiendo o observando desde una superficie alta. Su trato con extraños es distante al principio, pero con su persona de confianza se deja acariciar con una pasividad que pocas otras razas igualan. La regla práctica: el persa se adapta mejor a una rutina estable que a un hogar con horarios caóticos, y a un adulto que a una casa con muchos niños pequeños.
Pelo, colores y las dos variedades de cara
El manto del gato persa es largo, denso y sedoso, y existe en todos los colores y patrones reconocidos, como el blanco, el azul, el chocolate, el carey o el atigrado. El rasgo que más cambia entre ejemplares es el tipo de cabeza, y aquí conviene distinguir dos variedades:
- La variedad persa tradicional, de frente más larga, con nariz y hocico en línea recta y respiración más fácil.
- La variedad persa facial, de frente corta y cara chata, con ojos más prominentes, que es la que pide más cuidado de los ojos y las vías respiratorias.
Ambas variedades llevan el mismo nombre, pero el comprador debe decir cuál quiere, porque el precio y las revisiones de salud difieren. El pelo exige cepillado diario de unos 10 minutos y un baño completo cada 6 a 8 semanas, y el peso medio de referencia para un macho adulto ronda los 5,5 kg.
Salud del gato persa: lo que revisar antes de comprar
La salud del gato persa se resume en 4 problemas a vigilar: ojos llorosos, vías respiratorias, riñón y corazón. Los problemas oculares son la marca de la fábrica, sobre todo en la variedad facial, y se tratan limpiando el rastrojo con gasa y solución salina cada 1 a 2 veces al día. Las vías respiratorias cortas provocan un ronquido leve y dificultad para respirar con el calor, así que en verano conviene aire acondicionado o un cuarto fresco. Además, el persa tiene predisposición a la enfermedad renal crónica y a la miocardiopatía hipertrófica, de modo que un buen criador entrega radiografía y ecografía cardiacas al menos una vez al año y un análisis de riñón periódico. El precio de mantenimiento de salud del gato persa se sitúa, en promedio, en 300 a 500 USD al año entre visitas, vacunas y análisis.
Precio del gato persa y por qué cambia
El precio del gato persa depende de 3 factores: la variedad de cara, el pedigrí y la región, y el rango habitual se mueve entre 150 y 600 USD. En un criador de barrio, una hembra persa tradicional sin pedigrí largo ronda los 150 a 300 USD; una línea facial con pedigrí documentado sube a 350 USD, y un ejemplar de exposición o con pedigree de varias generaciones de campeones supera los 500 USD. Los machos suelen costar algo menos que las hembras fértiles, y el precio baja si se acepta la esterilización incluida. En Colombia el gato persa se consigue sobre todo en Bogotá, Medellín y Cali, donde los criadores locales piden entre 800 y 2.000 pesos colombianos por semana de manutención de crías y suelen facturar a partir de 1.500.000 COP, unos 400 USD al cambio, por un ejemplar con pedigrí. La diferencia de precio entre Colombia y el mercado en dólares no se debe al animal, sino al flete y a la logística de traer un ejemplar del exterior, que añade varios cientos de dólares.
Dónde comprar un gato persa con confianza
Donde comprar un gato persa importa más que el precio, porque un criador responsable protege la salud de la camada. Los 3 canales, del más al menos fiable, son un criador con registro en una asociación (TICA, CFA o FIFe), una protectora o rescate de razas, y una tienda de mascotas, que solo se recomienda para un ejemplar ya adulto y revisado. Antes de pagar, el comprador debe ver a la madre de la camada, pedir los certificados de desparasitación y de la primera vacuna, y comprobar que el persa come bien, que los ojos no lloran en exceso y que el estómico no está hinchado. Si se compra en Colombia, conviene exigir el certificado de sanidad para el viaje o la entrega local, y si se trae desde el extranjero, un vuelo con jaula IATA y un veterinario certificado en cada extremo.
Cuidados diarios del gato persa en casa
Los cuidados diarios del gato persa se centran en el pelo, la cara y la comida. El pelo largo exige cepillado diario para evitar bolitas, y la cara chata necesita limpieza de la arruga nasolabial con un paño húmedo para que no se le acumule el rastrojo. En cuanto a comida, el persa es un comedor tranquilo, come 1 o 2 veces al día, y conviene medir las raciones porque tiende a engordar; una ración de referencia es de unos 40 a 60 g de alimento seco al día para un adulto de 5,5 kg. El agua debe estar siempre limpia, y un bebedor de fuente ayuda a que beba más. Con estos hábitos, el persa es un gato que envejece bien dentro de casa y cuyo principal trabajo, el de ser un compañero calmado, lo hace sin pedir apenas nada a cambio.