Gato bombay
El gato bombay es una raza de gato doméstica, de tamaño medio y pelaje negro brillante, que pesa entre 3.6 y 5.4 kilogramos y que se define por un cruce intencional entre un gato persa de pelo corto negro y un gato siames, cruz iniciada en 1958 en Estados Unidos para lograr una piel oscura con ojos de un verde intenso.

Su pelo corto y denso, que se asemeja al pelaje de un elefante de la India, es rasgo central de la raza y exige cepillados de 2 a 3 veces por semana para conservar su brillo. En esta guía de Razas de gato describemos el gato bombay completo: su aspecto, su carácter, sus cuidados y su precio, y también repasamos qué lo distingue de un gato persa y qué rasgos hereda de un gato siames.
La raza tiene dos variedades de pelo: el bombay de pelo corto, el más habitual en España, y el bombay de pelo largo, con una capa más abundante que necesita cepillado casi diario para evitar nudos. Ambas comparten los mismos ojos de color verde y el mismo cuerpo musculoso de 3.6 a 5.4 kilogramos, de modo que la diferencia entre ambas es sobre todo estética y de mantenimiento.
Origen del gato bombay
El origen del gato bombay nace de un cruce concreto entre dos razas ya conocidas, un gato persa de pelo corto negro y un gato siames, que la criadora Nikki Horner llevó a cabo en 1958 en Estados Unidos. El objetivo era obtener un gato con el cuerpo oscuro del persa y los ojos de un verde brillante propios del siames, y el resultado de esa mezcla dio una camada de gatos negros con ojos verdes que llamaron la atención de otros criadores.
La TICA, organización internacional de registro felino, reconoció oficialmente la raza en 1976, y el estándar describe un cuerpo musculoso, una cabeza redonda y un pelo corto, denso y brillante, en el color negro único. La primera camada de color chocolate apareció en 1977, y desde entonces el estándar amplió la aceptación de ese tono en algunas federaciones. El nombre bombay hace referencia a la ciudad de la India, elegida por la semejanza de su pelaje con el de un elefante local.
De cruz de razas a raza registrada
El paso de cruz experimental a raza registrada llevó casi 20 años, de 1958 a 1976, tiempo en el que los criadores fijaron el color del pelo, el verde de los ojos y el tipo corporal. Esa selección estableció lo que hoy se entiende por gato bombay, un gato negro de ojos verdes que conserva la vitalidad y el temperamento social del siames.
Pelaje del gato bombay
El pelaje del gato bombay es corto, denso y brillante, con una capa única de pelo negro que se asemeja al de un elefante de la India y que apenas se cae. La variedad de pelo corto tiene una sola capa que se cepilla con facilidad, mientras que la de pelo largo añade una capa interna más abundante que conviene cepillar casi cada día para evitar nudos. El color es negro intenso, con un brillo que se aprecia especialmente al sol, y la variedad chocolate muestra un tono marrón oscuro más cálido.
El brillo del manto se mantiene con cepillados de 2 a 3 veces por semana en la variedad de pelo corto, una rutina que elimina el pelo suelto y reparte los aceites naturales de la piel. Al no ser una raza de muda abundante, el gato bombay deja menos pelo por el hogar que un gato persa, lo que facilita la limpieza del sofá o de la cama.
Carácter y comportamiento del gato bombay
El carácter del gato bombay es juguetón, sociable y afectuoso, con una energía alta que lo mantiene activo hasta la edad adulta. Es una raza que habla, emite maullidos cortos y responde a su nombre, rasgo que hereda en parte del gato siames, y que lo hace ideal para familias con niños y para hogares en los que alguien está presente varias horas al día. Su vínculo con las personas es fuerte y busca compañía, por lo que puede sufrir cuando se queda solo muchas horas seguidas.
Para leer su comportamiento conviene dominar las señales del cuerpo, y la guía para Comprender a tu gato es la referencia natural para identificar cuándo el gato está tranquilo, alerta o estresado. Un gato bombay relajado despliega la cola y mueve la cabeza, mientras que un gato alerta sostiene la cola recta y fija la mirada. Estos gestos son la base de la comunicación felina y ayudan a anticipar sus necesidades antes de que se manifiesten.
Señales del cuerpo que conviene leer
Las señales del cuerpo del gato bombay siguen el lenguaje felino general, con matices propios de su carácter activo. La cola baja y envuelta indica calma, las orejas giradas hacia atrás marcan incomodidad y el acurrucamiento de las pupilas sugiere concentración o juego. Leer estos gestos con regularidad permite ajustar el enriquecimiento del hogar a lo que el gato está pidiendo en cada momento.
Cuidados del gato bombay
Los cuidados del gato bombay se resumen en tres rutinas claras, de alimentación, de limpieza y de estimulación, que mantienen su salud y su bienestar. La alimentación se basa en croquetas premium de alta calidad, con 36 a 54 gramos por kilogramo de peso al día repartido en 2 o 3 tomas, y una fuente de agua limpia que conviene renovar a diario. La limpieza incluye cepillados de 2 a 3 veces por semana, revisión de las uñas cada 1 o 2 semanas y una revisión veterinaria de 1 vez por año.
- Cepillar el manto 2 a 3 veces por semana para conservar el brillo.
- Renovar el agua y repartir la comida en 2 o 3 tomas al día.
- Recortar las uñas cada 1 o 2 semanas para evitar que se encrespen.
- Reservar 15 minutos diarios de juego interactivo con cañas o pelotas.
- Ofrecer 1 rascador vertical y un perchero alto para trepar.
El ejercicio diario es clave, pues el gato bombay guarda la energía juguetona del siames y necesita 15 minutos al menos de juego dirigido para gastar la fuerza acumulada. Un apartamento con perchas y estantes altos cubre esa necesidad de trepar, y la variedad de pelo largo suma la rutina de cepillado casi diario para mantener la capa interior sin nudos.
Alimentación por peso
La alimentación por peso del gato bombay parte de su rango de 3.6 a 5.4 kilogramos, con una ración diaria de 36 a 54 gramos de croquetas premium para un adulto. Los cachorros de 1 a 6 meses de edad reciben raciones menores y más frecuentes, y los ejemplares de pelo largo, que gastan más en mantener el manto, pueden situarse en el extremo superior. Ajustar la ración al peso real, y no al apetito del gato, previene el sobrepeso, un riesgo real en esta raza activa que tiende a acumular grasa con el sedentarismo.
Precio del gato bombay
El precio del gato bombay en España oscila entre 800 y 2.500 euros, según la procedencia, la línea de sangre y el color, y la media se sitúa alrededor de los 1.200 euros. La variedad chocolate se cotiza por encima del negro clásico, con tarifas que pueden superar los 1.800 euros, y los ejemplares con pedigree de camadas premiadas alcanzan el tope del rango. Comprar en un criador registrado es la vía más segura, pues garantiza un historial de salud y una cría socializada, y evita los precios falsamente bajos de intermediarios sin control.
| Concepto | Rango en euros | Observación |
|---|---|---|
| Precio del gato bombay negro | 800 a 1.500 | Rango más habitual en criadores registrados |
| Precio de la variedad chocolate | 1.200 a 2.500 | Cotización más alta del estándar |
| Mantenimiento anual estimado | 400 a 600 | Alimentación, antiparasitarios y revisión |
| Uso de 1 a 2 años | 0 a 500 | Descuentos habituales en criadores |
El precio del gato bombay se completa con un mantenimiento anual estimado de 400 a 600 euros, que cubre la comida, los antiparasitarios, la arenería y una revisión veterinaria de 1 vez por año. Sumar ese gasto al precio de compra da una idea real del coste de la raza, un gasto moderado comparado con otras razas de pelo corto, y coherente con un gato de 3.6 a 5.4 kilogramos que come entre 36 y 54 gramos al día.