Quiero ser un gato

Año nuevo. Momento de hacer repaso de lo vivido y crear nuevos propósitos para el futuro cercano. Yo lo tengo claro: este año… quiero ser un gato.

 

Estoy harto de los propósitos simplones y vacíos que todos los años me hago y siempre termino por incumplir. Ya no quiero más mejorar mi inglés, perder kilos no va a ser mi obsesión ni voy a ir a por la tableta de chocolate, el currículum no va a estar en mi lista, ni me interesa reducir mi factura del móvil. Este año quiero apuntar alto, y voy a centrarme sólo en lo importante de verdad. Este año quiero ser un gato.

Ya he aprendido a maullar, y el resto me lo pienso tomar con determinación…

Quiero ser un gato retozando 2

 

Voy a mimar mi cuerpo. Voy a estirarme todo lo que me apetezca y cuando me apetezca, independientemente de quién esté mirando. Me voy a cuidar y acicalar sólo para mí mismo, aunque me gustará ofrecer cuidados también a quien me importa.  ¡Ah!… también disfrutaré cuando lo hagan conmigo.

Mis horas de descanso las marcarán sólo el esfuerzo que gaste en disfrutar el resto del tiempo.

Mi tripita será accesible sólo para quien de verdad se lo merezca.

Voy a ser especialmente cuidadoso en marcar todas mis pertenencias. Y lo haré frotándome con todo; quiero sentir bien cada cosa que me me rodea. Luego compartiré lo que he reclamado como mío sólo con quien yo decida.

Qiero ser un gato al solLos días en que haga frío me encontrarás allí donde haya un rayo de sol. He aprendido que el sol se mueve, y más vale aprovecharlo cuando lo veas cerca; no sabes dónde va a estar al momento siguiente.

Cuando algo me guste ronronearé estentóreamente.  Quiero que sepan que me gusta, es la mejor forma de que me lo vuelvan a dar.

Daré a cada cosa su significado, entendiendo que todo es siempre, además, algo con lo que jugar.

Si algo malo sale de mí, lo aceptaré con un último vistazo, antes de enterrarlo para que ni yo ni nadie más tenga que volver a encontrarse con ello.

No intentaré parecer encantador, sofisticado, peligroso, elegante, atento o independiente. Yo ya soy todo eso.

Si alguien me hiciera daño y me abandonase, prometo aceptar mi dolor sin que ello me impida permanecer abierto al siguiente amor que llegue a mi puerta, al que trataré como si siempre hubiera estado ahí.

Me relacionaré teniendo presente que nadie hay superior o inferior a mí, que todos los que me rodean son mis iguales. Trataré a los que me rodean única y exactamente según lo que me hagan sentir cuando estoy a su lado. Si alguna vez alguien me dice que no estoy cumpliendo sus expectativas le dedicaré la mejor de mis miradas de indiferencia.

Quiero ser un gato acechandoAunque tenga comida en mi bol, siempre seguiré cazando, sean juguetes o cosas que corran o vuelen frente a mí. Mantenerme activo me demostrará cada día que sigo vivo y de este modo, si tengo que volver a cazar para vivir, seguirá siendo un juego.

Nunca me conformaré con lo que mis ojos ya han visto. Si hay un nuevo rincón inexplorado, ese rincón habrá de conocerme. Cuanto más estrecha sea la entrada más excitante será traspasarla. Si mis bigotes dicen que puedo pasar…¡Pasaré!

Cuando me sienta amenazado, procuraré que mis dientes sean bien visibles al lanzar mi bufido. No querré herir a nadie, preferiré siempre un resultado amistoso, pero si he de defenderme echaré atrás mis orejas y no me arredraré.

Si algún día caigo en la tentación de caminar mirando hacia abajo… me forzaré a levantar la mirada; no me quiero perder el mundo que hay  más allá del suelo. Hay muchos sofás, regazos, muros, ventanas y muebles a los que subirse, y no me los quiero perder. Si alcanzo la altura suficiente seguro que además descubriré nuevas cosas.

No voy a tomarme esa pastilla sólo porque sea “por mi bien”. Tendré que sentir buenas intenciones para confiar en lo que me proponen. Un poco de paté también podrá ayudar.

Respetaré y disfrutaré con la misma fuerza mis momentos de holgazanería como mis ganas de correr locamente tras ratones imaginarios. Ambas forman parte de mi ser, y no tendré que dar explicaciones a nadie por lo contradictorio que le pueda parecer.

Quiero ser un gato mirando adelante

 

Seré, en definitiva, todo lo gato que pueda. He aprendido, por observación, dónde están los verdaderos maestros a los que merece la pena emular, y os aseguro que éstos llevan tanto tiempo mostrándonos  las ventajas del lado felino de la vida como nosotros ignorándolas. Me he cansado, y este año voy a hacer las cosas bien. Quiero ser un gato.

Sé que el propósito es elevado, que no todos están llamados a conseguirlo. Al fin y al cabo tenemos demasiada humanidad a nuestras espaldas. Por mi parte prometo tomarlo en serio y hacer mis ejercicios de gatunidad todos los días de este año nuevo. El 31 de diciembre podéis preguntarme cómo me ha ido. Si os respondo con un laaaargo ronroneo… ¿Haríais el favor de rascarme tras la oreja?

 

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10 Comentarios

  1. “Los días en que haga frío me encontrarás allí donde haya un rayo de sol. He aprendido que el sol se mueve, y más vale aprovecharlo cuando lo veas cerca; no sabes dónde va a estar al momento siguiente.” Me encanta <3

  2. ¡Yo también quiero ser un gato! Tomo como mío tu propósito Iñaki y si el día 31 me doy cuenta de que no lo he conseguido, espero al menos haberme divertido intentándolo. Seguro que es más gratificante intentar ser gato que intentar adelgazar, aprender inglés…

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